"El cambiar la forma en que percibimos los acontecimientos de nuestra vida puede modificar la forma en que reaccionamos ante ellos.
Hace algunos años, decidí añadir un factor de un diez por ciento de gracia a mi vida y el resultado han sido unos cambios tremendos, todos ellos positivos.
Suponga que en su vida hay un diez por ciento del factor gracia.
Suponga que paga un diez por ciento más de lo que le corresponde de la cuenta de una cena con sus amigos. La gracia en las relaciones de amistad es, con toda seguridad, algo que merece la pena.
Suponga que lo que ha comprado tan barato en las rebajas mañana costará un diez por ciento menos en cualquier otro sitio. La gracia reduce la tensión nerviosa.
Suponga que le estafan aproximadamente un diez por ciento del tiempo y que pierde el diez por ciento de sus propiedades de una forma o de otra. Cuesta añadir gracia a la vida, pero merece la pena.
Cuando viaje a otro país, suponga que el factor gracia se eleva al veinte por ciento. Entonces, cuando descubra que la ha estafado un taxista o cualquier otra persona, eso no le estropeará el viaje más allá de unos pocos minutos. Viajar a otro país exige mucha gracia.
La gracia en público reduce la tensión en privado, mejora su percepción del mundo y sus relaciones con los demás y hace que aumente su alegría.

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